lunes, 25 de noviembre de 2013
Prólogo
El calor de aquel mes de Agosto de 1864 era insoportable.Los pájaros no cantaban, las calles estaban desiertas y las majestuosas casas de ladrillo se convertían rápidamente en hornos nada mas salir el sol.Pero no era solo por el calor por lo que había tanta quietud en Atlanta. Si los pájaros no cantaban era por que no se atrevían a acercarse a aquella ciudad en la que no paraban de oírse cañonazos;las calles estaban desiertas por que no había gente para llenarlas, pues todas las personas de aquella ciudad, tanto ricos como pobres,habían huido a lugares desconocidos para refugiarse de la guerra y de los Yankis. Ya no quedaba nadie,solo una joven viudita gestante de 7 meses, acompañada tan solo por sus dos hijos y por su fiel sirvienta negra.
La joven viuda se llamaba Úrsula Gallagher y vivía en una majestuosa mansión a las afueras de la ciudad.Nunca pensó que se tendría que ver en tales circunstancias, pues siempre tuvo a alguien que velase por ella, pero ahora estaba sola.Sola para superar el hambre,para criar a sus dos hijos y para sobrevivir al tercero,para plantarle cara a los Yankis y sola para no morir.La desesperación acudía a ella todas las noches que se iva a dormir, pues los días los tenia tan ocupados que no se ponía a pensar en su situación y solo se acordaba de lo que le pasaba cuando tenia un rato para ella.Aun así veía su vida como un lienzo en blanco, y sin lugar a dudas,estaba decidida a pintar y colorear ella misma su futuro.
Capitulo 1
El calor de las primeras horas de la mañana ya entraba desde hacia rato por la ventana de la alcoba de Úsula. La habitación no era muy grande y la decoración ya no era tan exquisita como lo era antes. Úrsula tuvo que vender para vivir casi todos los muebles de la casa y se quedo con lo estrictamente necesario: una cama, un baúl donde guardaba su ropa, un aguamanil y una pequeña mesita donde estaban colocadas las pocas velas que quedaban.
La mansión solo era majestuosa por fuera,pues por dentro parecía una cueva de las montañas. No había cortinas en las ventanas,ni cuadros en las paredes,ni sofás de terciopelo o aparadores de caoba donde se guardaba la fina plata y las buenas vajillas.Solo había habitaciones,muchas habitaciones vacías y cerradas,que ya no servían para nada. Esa mansión,la casa de los Gallagher,había perdido todo su encanto de antaño y no quedaba mas que la fachada.
Úrsula se levanto de la cama pesadamente debido a su enorme vientre y camino hacia el aguamanil.Se lavo la cara y las orejas con jabón,las manos y las muñecas y se seco con un trozo de tela muy áspera,sacada de un trozo de alfombra del salón. Se desnudo perezosamente y abrió su baúl de vestidos. En el baúl solo había vestidos de luto,estrechos y agobiantes vestidos de luto que no la dejaban respirar con tanto cuello y tanta manga larga.Se sentía incomoda dentro de aquellos vestidos,pues los utilizo cuando su figura era esbelta y fina y ahora como estaba tan avanzada en su estado no la quedaban muy bien.Pero tenia que conformarse con lo que había.Cuando le comunicaron la muerte de su esposo en combate, Úrsula ya estaba embarazada de cuatro meses y debido a su pobreza no pudo encargarse ropa de luto a medida por lo que tuvo que pedir a las vecinas ropas negras.Se calzo sus gastados y viejos zapatos y se recogió el largo pelo castaño en un moño en lo alto de la cabeza con las pocas horquillas que tenia.
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